¿Sabías que un ser humano ingiere unas 14.000 pastillas durante toda su vida, sólo en el caso de los fármacos? Es tanto, que da vergüenza. En el caso de los mayores de 70 años, el consumo asciende a 5 tabletas diarias, de las cuales un importante número está asociado al uso de la pastillita azul, el Viagra.
Según una investigación de la BBC, el Viagra, la droga que más se vende en el mundo entero, fue creado para otros fines. El medicamento surgió para combatir la angina de pecho, un problema cardíaco que afecta los vasos sanguíneos que llevan la sangre al corazón. La empresa farmacéutica Pfizer, encargada de realizar pruebas que permitieran relajar estos vasos, dio por error con la pastilla azul al darse cuenta que en vez tener efectos positivos respecto a los vasos sanguíneos, los pacientes reportaban un inusual número de erecciones.
Mediante una serie de pruebas impulsadas por Chris Wayman, se creó un “hombre modelo” con sustancias inertes y tejidos del pene de un hombre impotente. El resultado, al aplicar el medicamento, fue inmediato: un impulso eléctrico en las zonas genitales.
Acto seguido Wayman agregaba que “lo interesante de esto es que la capacidad de erección se restauraba. Así que estábamos frente a algo muy especial” y así sin más ni menos, se creó la solución de muchos hombres y mujeres que desde 1998 hicieron de esta píldora, una de las más recetadas del planeta.
Afortunadamente, y debido a que los fármacos son realmente testeados una vez que se lanzan al mercado, el Viagra resultó ser todo un éxito. Lo mismo sucede en el caso del popularmente llamado Ritalín, químico que, en su origen, fue diagnosticado a pacientes adultos para sobrellevar la depresión. Sin embargo, se están encontrando este y otros usos, que no siempre tienen los resultados deseados. Así, resulta ser una lástima que los pacientes terminen siendo los conejillos de indias de los laboratorios farmacológicos… habrá que aplicar fitoterapia o helioterapia… métodos alternativos para apalear todo tipo de mal. Como dicen por ahí, la solución puede ser peor que el problema.






