Categoría | Viscerales

Los cerdos del turismo sexual

09 Diciembre 2009 por Nicolás Leyton

Pattaya mujeres

A dos horas de Bangkok esta Pattaya, una ciudad olvidada en los archiconocidos recorridos turisticos por Tailandia. Llegué allá porque la buena fortuna y la poca vergüenza me tienen viajando por este lado tan raro del mundo. Tenía que esperar una visa para la India que se demoran cinco dias en tramitarla, y una arrancadita a la playa en vez de esperar en la ciudad me venía como anillo al dedo. Descansar de guatita al sol cerca de la capital era algo que se ajustaba al cada vez mas exiguo presupuesto. Cuando llegué allá me topé con algo que no esperaba, y si alguna vez vi en Tailandia a algun vejete occidental con una jovencita cuarenta años, y kilos, menor que él, era sólo un pequeño adelanto de lo que Pattaya me tenía preparado.

No soy para nada moralista, ni tampoco un polluelo “open mind” al que la prostitución, los trolos o la homosexualidad le pasen por delante. La verdad es que a la humanidad me parece que no hay que juzgarla por su orientacion sexual, al final el poto es de uno y cada quien hace lo que quiere con él. Sin embargo es imposible quedar indiferente. Haciendo un catastro al ojo de la gente que uno ve en Pattaya podría decir que de 10 personas, hay 5 hombres y 5 mujeres. De esos cinco hombres, tres estan con mujeres y dos emparejados con hombres. Ahora, de las cinco mujeres, tres estan con viejos gordos y transpirados, con el típico prototipo hollywoodense de viejo pervertido, y, las otras dos, tienen tula.

A los emparejados (como yo) esta ciudad no tiene mucho que ofrecerles, salvo el constante “maihuana” (recordemos lo que nos enseñó el cine, los orientales no pronuncian la ‘r’) cada dos pasos. Mientras en otros lados te chiflean a la polola, acá a la entrada del hostal la reciben unos viejos setentones con un calenturiento “Welcome”, y si se demoran en verlo a uno, pasan derechito a preguntar por tarifas y servicios. Y es que para llegar a nuestra pieza había que pasar por el bar/prostíbulo que es atendido por un sequito de anfitriones o anfitrionas, la verdad es que no pude dilucidar si son/fueron hombres aquellas muchachas que sonreían simpáticamente en la barra. Las mismas que durante el día atienden una peluquería y se sacan la mierda por tener las piezas ordenaditas. Las mismas que son manoseadas por estos viejos rancios con guayavera comprada (muy probablemente) por sus mujeres que se quedan en sus paises, en territorios “civilizados” como Europa o EEUU donde estas cosas no pasan.

Pero no todos andan en las mismas. Se pueden distinguir en la multitud alguna pareja de viejos o familias completas que claramente se pegaron el pique hasta allá y se equivocaron, que se los calzaron con el paquete turístico que les vendieron. Y si en otros paises de Asia donde la cantidad de turistas era más baja, el sentimiento de identificación te hacia saludar con una sonrisita al primer occidentaloide con el que te cruzabas, dejando entrever un “puta que son raros”, acá el gesto es el mismo, pero con la gente homo y heterosexual que se ve que anda sólo de paso ahí. Dicho de otra manera, los raros acá son las hordas de viejos setenteros trasnochados que manosean a jovencitas o jovencitos a los que -muchas veces-  no les queda otra que hacerla de esa manera. De pasar el poto o el chocho a un vejete de falo arrugado para que éste sacie las calenturas que no se le permiten en su mitad del mundo, porque ni en la pornoglamorosa Amsterdam, la ciudad donde esta todo permitido, se ven a cerdos de esta calaña.

Al final arranqué tempranito el viernes a Bangkok. La visa, aunque se demoró, me la dieron. Y de Pattaya, sólo me quedan imagenes bukowskianas, pero sin humor. Cargadas de la soberbia que da el fajo de billetes dolarizados en estos paises tan inflados, sin la dignidad, que pueden (o podemos) tener todos los que quieren desvivirse fuera de los estrictos margenes morales donde fuimos criados.

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6 Comments For This Post

  1. Jorge Arteaga dijo:

    ..shuuu. ¿Pattaya se llama la ciudad? Todo lo que es Gomorra del lejano oriente.

  2. Cristian Díaz dijo:

    …. fuerte…yo me imaginaba algo así, y veo que no estaba tan alejado de mi percepción… que pena y vergüenza esto del “Turismo Sexual”, porque en definitiva eso es, una serie de gente sin escrúpulos ni dignidad que vienen de países “desarrollados” en su amplio sentido, para saciar sus más asquerosos fantasías sexuales…amparándose en la fortaleza de su moneda…

    un abrazo

  3. vicente dijo:

    El articulo “los cerdos del comercio sexual” lo encuentro inaceptable y de mal gusto. Esta mal escrito. Si va a tocar un tema moral, que sea con fundamentos claros y de peso, no con apreciaciones parciales
    El autor es un moralista, y no lo reconoce. Quien le dio la autoridad moral a este señor, para despachar semejante negacion a la autonomia de la voluntad
    C.Bukowski, se debe estar revolcando en su tumba.
    La polola del señor Leyton debe ser Hedy Lamarr.
    Que el autor colabore para la revista del vaticano y no para la respetable pollera.
    Sinceramente, no se quien es mas cerdo, si el autor o los del comercio sexual

  4. el cerdo dijo:

    jajaja de repente en la del vaticano me pagan (aunque si escribo tan mal, no creo que me contraten), voy a averiguar… gracias por el dato

  5. vicente dijo:

    Replica. Dado que existe la posibilidad de cacarear, cacareo.
    No se de que se rie el autor, no lo conozco, pero en vez de reir, con el articulo en comento dan ganas de llorar.
    Seguramente en la revista del vaticano pagan bien, veo que a -el cerdo- le tiene disconforme que en la respetable pollera no le pagen.
    “no solo de pan vive el hombre”
    Por último, es el propio autor quien señala que escribe “tan mal”, yo solo mencione que el articulo está mal escrito.
    Averigue de todas maneras en el vaticano,- concuerdo con usted-, no creo que lo contraten. A proposito, no tengo claridad si el señor Leyton esta contratado el la pollera, y de ser asi, que riguroso proceso de selección tuvo que sortear.
    Respetuosamente, sin animo de desacreditar al autor.
    Vicente Lugones.

  6. Nicolas Leyton, el cerdo dijo:

    Solo porque quedo una pregunta en el aire sigo con esto. El proceso de seleccion fue haber sido uno de los pajaros que pario a este querido pollo, haber estado ahi cuando se ideo este asunto, es decir, haber sido uno de los inventores de esta “respetable” revista que a usted tanto le gusta. Y si hubiera disconformidad no estaria aca, fue solo una manera de seguir el juego de sus amistosos comentarios.

    Y no llore por un articulo, no vale la pena.
    Respetuosamente, sin animo de desacreditar al lector.
    Nicolas Leyton

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