Skateboard Party de Dead Kennedy´s

04 Noviembre 2009 por Sebastián Ruiz-Tagle

deadkennedy

Entre el puñado de bandas punk de los 70s (The Clash, Sex Pistols, Ramones, etc) es difícil establecer las diferencias o particularidades que hicieron que cada una se erigiera como figura. Mientras los Clash cultivan un punk inteligente y cerebral que luego se acercó al reggae, los Pistols tomaron la senda del punk crudo y el sonido adolescente. Los Ramones, por su lado, un punk más gringo e influenciado por el rock and roll. Los Dead Kennedys, un poco más tardíos, mezclaron todo esto y le sumaron algo de sicodelia, surf rock y a go-go.

Un pastiche furioso y vehemente, desquiciado e incomprensible por momentos, es lo que caracteriza a la banda estadounidense. Precursores absolutos del movimiento punk que luego se levantaría en California con bandas como Black Flag o Minor Threat.

Este disco en particular es un vivo en Münich, Alemania. Yo no soy muy partidario de los discos en vivo, salvo se trate de algún disco de jazz. Más bien me quedo con la herencia de los Beatles, me gusta el estudio: no hay nada como un disco de estudio bien desarrollado. El punk en vivo, en todo caso es otra historia. Eso es lo que hace sabroso este disco. Se vive en él todo lo que despierta el buen punk, la euforia, la violencia, la desbordada catarsis, el vómito.

Jello Biafra, el vocalista, incita al público, los provoca, los insulta, los hace entrar en conciencia de su miseria en cada intersticio. El concierto comienza a efervescer, el espíritu a fermentarse. El disco evoluciona constantemente (y hasta el final cada vez más) hacia el desborde. No hay límite de algidez en las 17 canciones que contiene.

Lo que impresiona es cómo detrás de toda esta aparente pérdida de cordura, de esta confusión, hay una consciencia lúcida y clara. El cuento es muy simple: no existe el ser genuino, verdadero. Todos trepan, se salvan a sí mismos y viven a costa de los otros. Después los saludan con una sonrisa disecada.

Es siempre grato escuchar las verdades sin elipsis. Aquí se apunta con el dedo sin ningún reparo ni indirecta a los cínicos, los cobardes y los que se hacen los tontos. Así nomás es la hueá.

Let´s lynch the landford:

 

Police jerk:

 
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