
En 1990 después de un fallido intento por rodar una película sobre Rossini, Robert Altman abandona Italia. En el avión pide algo para leer y la azafata le pasa varios libros de Raymond Carver. Cuando llega a Estados Unidos, tiene la certeza de que allí hay otra película.
Los cuentos de Carver hablan de la América pobre, los problemas familiares y matrimoniales, la soledad de seres anónimos que consumen existencias grises y anodinas, sobrellevando como mejor pueden una vida de perdedores.
Altman decidió recopilar nueve cuentos y un poema de Carver para hacer Short Cuts.
En ella narra las vivencias de hombres y mujeres de Los Ángeles que intentan amoldarse al mundo laboral. Policías, maquilladores, conductores, cantantes de Jazz, médicos, especialistas en sexo telefónico se van cruzando por el camino, ignorando los dramas que tienen paralelamente.
La acción se sitúa en Los Ángeles sin explotar, que es también el país de Carver, no Hollywood ni beverly Hills, sino Downey, Watts, Compton, Pomona, Glendale; barrios americanos de las afueras, nombres que se oyen en los partes sobre el estado de las carreteras.
Entre las historias que se entrelazan cabe destacar la de los Finnegan, una pareja a la que le atropellan a su hijo en vísperas de su cumpleaños, basado en el cuento Parece una tontería, o el descalabro del matrimonio de los Kane fruto del hallazgo de un cadáver basado en el cuento Tanta agua tan cerca de casa.
Altman mantiene el estilo de Carver en su propuesta, sin embargo, estamos hablando de una película y no de un libro de cuentos, por lo que obviamente los resultados cinematográficos de materiales literarios se manifiestan de maneras inesperadas.
Es una gran película, en su construcción, en su fidelidad a los cuentos, en su gran elenco en el que contamos las actuaciones de actores de renombre como Julian Moore, Chris Penn, Madelein Stowe, Tom Waits, Robert Downey Jr., Frances McDormand y Jack Lemmon.
Las pequeñas acciones, las pequeñas vidas, los trabajos, los problemas familiares, todo el mundo de Carver de la América B, de la América oculta, las historias insignificantes que conmueven porque son reales, porque le suceden a personas como tu o como yo. Ese es el mundo de Carver y el reflejo en la película de Altman.
Genial historia coral, con magnífico reparto, que narra las historias de varias familias californianas. Su estructura narrativa, en la que múltiples historias paralelas se entrecruzan en un momento dado, creó escuela en muchos de los films posteriores de los noventa como Magnolia de Paúl Thomas Anderson o incluso Amores perros.
Ninguna película ha logrado una síntesis tan perfecta y vigorosa entre la obra de un escritor y un gran director de cine americanos. Una original estructura en la que los magníficos relatos de Carver se entretejen como los temas de una sinfonía de Jazz.





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