Una Puta noche

03 Diciembre 2009 por Camila Diaz G.

prostituta01La vida de prostituta no es fácil. Decidí inmiscuirme en ella y saber qué es lo que realmente sucede, cuando de noche todos los gatos son negros.

En un carrete de aquellos, paseando por las calles de Viña, no pude evitar mirar a una “mujer” pronunciadas nalgas. Me reí y bromeé con mis amigos. De vuelta, pasé caminando  sola. ¡Flaca! me gritó, con tono grav. Dos veces repitió lo mismo, hasta que me dí cuenta que era travesti-puta-. ¿Para qué me llamaba? No lo sé, pero la curiosidad me dio pie para aventurarme a conocer aquel mundo.

De prostituta era mi disfraz que utilicé esa noche. La buena mini, una polera bien apretada que pronunciara mi escote  y un abrigo que cubriría mi identidad hasta llegar a la esquina indicada.

11:30 de la noche y tomo la micro de Quilpué a San Martín, ese era mi paradero. Como nunca, el micrero frenó estrepitosamente, me subo, pagué (sin pase, obvio) y me ofrece el asiento a su lado. La micro venía casi vacía, así que no acepté. Me senté al medio y dos tipos me quedaron mirando. La minifalda no cubría mucho. El espejo retrovisor del chofer era mi pasarela, me abrí el abrigo y sentí como me devoraban con la mirada.

Al bajarme, los típicos “que le valla bien mijiiiita”, “la puedo venia  buscar si quiere”, fueron mi bienvenida al mundo de la prostitución. Mis cafiches, Nicolás y Roberto, estaban esperándome. Las risas fueron inmediatas, el maquillaje cambiaba totalmente mi rostro. Comenzamos a caminar. Les dije que tanteáramos terreno y de ahí elegiría la esquina correcta.

La calle San Martín tiene variados pub y lugares nocturnos, de alcurnia eso sí. Así que cuando las devotas de cristo me vieron pasar, se escandalizaron. Los cuchicheos y las miradas, tatuaban mi piel de repudio. Generalmente me ofrecen entrar a los locales, “happy hour chiquillos, pasen por aquí, les hacemos una atención”. Sin embargo, esta vez parecía no existir. Mis guardaespaldas me seguían desde atrás, así que enfrenté las miradas sola. Ahí descubrí el verdadero significado del “fumai más que puta barata”.

Nueve norte con dos poniente, ahí me instalé e intenté dejar el nerviosismo atrás con otro cigarro. Mi abrigo no quería desprenderse de mi o yo de él. La verdad es que estar es ese lugar no me dejaba pensar con la cabeza fría. Pasaron tres autos que ya había visto merodear, pero aún no me atrevía a tomar mi papel de puta.

El pánico entró en mi, cuando confundí a una chica que venía caminando con una compañera de curso. El corazón me saltó cuando me dice “!Tai muy tapá!”. Intenté no pescarla y seguí fumando, me abrí el abrigo y de la nada estaba a dos metros de mí, me asusté y miré a mis amigos con cara de ¡sáquenme de aquí! Era tarde para eso, llegó hora de venderme al papel.

-          Sabí qué flaca, no es por ser mala onda, pero te vai a tener que virar de aquí- me dice.

-          Disculpa si te molesto, pero no vengo con el fin de quitarte clientes, quiero vivir qué se siente estar aquí, sólo por una noche- respondo.

Apenas se me entendió lo que dije, pero se puso más simpática cuando le ofrecí un cigarro, por la buena onda. Me dijo que era travesti -ya me había dado cuenta. Le conté que quería sacarme un par de fotos, ofrecer mis servicios, sólo para rescatar el diálogo que se daría con mi “cliente”.

-Apúrate entonces, porque como a la 1, bajan todas las wueonas copetiás y no van a ser tan buena onda como yo.

Así se refirió al grupo con que siempre trabaja es esa esquina y dos más arriba. El miedo invadió mi disfraz de puta y temí por mi vida. Los autos pasaban como si fueran las 7 de la tarde, paraban, miraban, unos se iban otros volvían. Le pregunté qué era lo más brigido que le había pasado, y me dijo que unos skinheads le habían sacado la cresta

Dos minutos más tarde, un jeep liadísimo, blanco, del año creo, se detiene un poco más delante de nosotras. Naty (travesti), se acerca, conversan y se va.

La profesión más antigua del mundo

puta_02Llevaba media hora girando mi cartera dorada alrededor del brazo, y pasaron varios autos. Un peugeot rojo se detuvo. La palabra prostitución tiene su origen en el griego porne, que viene del latín pernemi (vender).

En este caso, se acercaba el momento de venderme. Camino despacio, casi levitando, intento imitar a Naty, sigo dando vuelta mi cartera, miro a todos lados por si viene un cliente mejor.

Pensaba en cuánto le cobraría para que pudiéramos conversar y desistiera de mis servicios, al fin dije $300 lucas. Me acerque un poco inquieta y con miedo, no fuera que se bajara o intentara tocarme; ahí pegaba el grito y mis bonachones saldrían al rescate. Me agache, paré el poto, puse todo mi escote en su ventana, le sonreí y bajó el vidrio.

-Hola lindo

-Hola- me dijo un poco reacio- ¿eri mina o wueon? Porque he pasao tres veces por aquí y no logro saberlo.

-Soy mujer.

-Entonces, ¿cuánto?

-Pero qué quieres lindo, esta noche puedo ofrecerte muchas cosas- le dije intentando provocarlo.

-¡Por un polvo po wuoena!

-Anda enojaito mi niño parece, pero pa’ uste, se lo dejo en 300 luquitas.

Después de coquetearle, lo primero que miré fue su paquete, no pude evitarlo, pero el wueon tenía tremenda erección, me dio risa pero no reí. Cuando le di el precio, inmediatamente me mandó a la chucha. Se fue como enojao’; parece que hace rato no pasaba nada o estaba peleado con la mina, porque feo no era. Era un tipo muy común, 30 años, ojos café, pelo negro y corto, manos grandes. Nada mal.

Prendí otro cigarro y seguí esperando, ya había roto la barrera del miedo y estaba decidida a buscar otro cliente. Me puse a jugar con mi largo collar, que estiré y mientras movía mi dedo hacía ambos lados, imitando a las típicas putas que salen en las películas. No tenía más referentes, así que eché a volar mi imaginación.

Aburrida y algo cansada, me acerqué a mis camaradas para ver si me daban alguna idea o me tiraban algún comentario como “¡ponte más puta wueona! Les pedí algunos consejos, al fin de cuentas, qué hombre no ha conocido a una puta, así que saben más que uno de estos trabajitos.

De repente, las luces de un auto me llamaron. Era la hora de poner en práctica los tips de maraca. Caminé decidida hacia un auto plomo, creo que era un toyota yaris o algo así, común pero bonito.

El tipo era mucho más feo, de unos 25 años, pero ya no había vuelta atrás. Le dije, ¡hola bombón! ¿Buscai compañía? No me hablaba, sólo me miraba. Era raro, ni siquiera había acción en su pantalón como mi cliente anterior. Bajó la ventana y agresivo me preguntó qué hacia acá. Le dije que hacía lo que el quisiera para esta noche. Me puso a prueba y empezó a hacerme preguntas.

-¿Cuándo cobrai por una “rusa”?

- 80 lucas.

-¿Por una francesa?

- Lo mismo- le respondí indiferente, mientras prendía otro cigarro.

- ¿Y la noche?

- 400- subí el precio porque se veía más decido y con experiencia.

Me dijo súbete. Le pedí que me pagara primero, pues tenía que dejarle la plata a mi jefe y de ahí me iba con él. Los nervios se apoderaron de mi cuando me dijo acompáñame a un cajero. Sugerí que lo esperaría mientras volvía con mi parte, no se despidió pero me cerró el ojo, dio la vuelta al medio de la calle y aceleró como los tipos de la fórmula 1.

Obviamente nos fuimos de ahí, no quería arriesgarme a que volviera, ¿qué haría? ¿Le diría que estaba escribiendo un artículo? Lo más seguro sería que se enojara, se bajara y me sacara la cresta. Mis cafiches me acompañaron a buscar algo más, no sabíamos qué, pero faltaba un toque para darle un cierre de lujo a la noche. Debo reconocer que por dentro, lo único que quería era correr a mi casa.

Tercer Round y retirada

Nos fuimos a 13 norte con tres poniente, nos fumamos unos cigarros, reímos y calmamos los nervios. Naty me había advertido que no fuera para esos lados, porque ahí se ponen los travestis más pesados y si me veían, no serían simpáticos.

Dicho y hecho. Unos veinte minutos más tarde llegaron tres travestis, grandes, no tenían cuerpo de mujer, no escondían el bulto de la entrepierna y no intentaban fingir la voz. Me miraron de arriba abajo y presentí que no venía algo bueno.

-¡Qué haci acá culia!- me gritaron dos de ellos.

Aterrada, miré a mis amigos que ya estaban a mi lado, por suerte. No me quedaba otra opción que pedir disculpas y revelar qué hacía realmente en ese lugar. Les expliqué que era por un trabajo, que era estudiante (de psicología si, a los periodistas siempre los odian), argumenté que quería tener un perfil de la gente que venía por estos lados.

Me miraron horrible, no me creían y la desconfianza brotaba por sus poros. Les ofrecí cigarros (como lo había hecho con Naty), pero ellas me los rechazaron agresivamente “¿Creí que no tenemos plata wueona?”. El tercer travesti que se había mantenido al margen, sacó la voz. Entendí por qué no había soltado palabra, su timbre era notoriamente el de un hombre, grave, muy grave. “¿Y tení lo que querí o te falta alguna wuea?”, le respondí que sí, que me iba, agarré mi abrigo, oculté nuevamente mi identidad y emprendimos rumbo a casa.

El corazón me saltaba. Pensé que no volvería, que nos pondríamos a pelear y yo con mi tenida tan sexy no podría defenderme mucho. Afortunadamente, mis camaradas, cafiches, guardaespaldas, estaban conmigo para protegerme y darme seguridad. Ser puta fue escalofriante, incómodo, riesgoso, turbio. Como para no repetirlo.

Empolla este artículo:
  • Print
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • email
  • Meneame
  • PDF
  • Tumblr
  • Twitter

9 Comments For This Post

  1. kata dijo:

    primera ez que veo esta pag y a historia esta buena, de noche se ve cada cosa es otro mundo otra realidad y si o si hayq tener personalidad ya sea para hacer weas tan simples como carretiar o estay caga, la noche es para los más valientes y las putas lo saben muy bien

  2. Josefa dijo:

    Mijita linda, con esos precios demàs que se te enojan los potenciales clientes, divìdelos por diez y puede que se acerquen màs a lo que tiene en mente desembolsar quien acude a una puta de esquina. En ese sentido, me temo, te faltò pre-reporteo.

    Le faltò entrevistas, no hay datos duros, no hay intento alguno de armar un “reportaje”. Sòlo està la visiòn personal de una nenita bien que se adentra algo escandalizada a olisquear la vida de la callejera sin ningùn contrapunto. Pero aùn como crònica de tu experiencia subjetiva carece de lo màs interesante: ¿sentiste algo aparte de miedo?

  3. Arturo dijo:

    Josefa, en mi calidad de pollo en corral ajeno leo tu nota y me imagino la severidad de un profesor exigente de una escuela de periodismo. Probablemente un profesor algo mayor, ajeno al lenguaje que se está moldeando hoy en la web, incapaz de reconocerlo. Porque si bien tu comentario es acertado, lo que no (a)notas es la capacidad de Camila para capturarnos en su relato, incluso nos permite vivenciar nuestras propias emociones al omitir las de ella. Tal vez no aprendimos mucho de cómo es una noche de una puta, no nos metimos en sus tacones, pero si en los de una niñita bien, posando de puta una noche en Viña.

  4. camila dijo:

    Josefa yo escribí esta nota, si bien tus comentarios son acertados, ya que son los mismos que me hizo mi profe de periodismo, encuentro bastante patético tu comentario. No sé que esperabas leer, alguna vez te has vestido de puta y te has ido a parar a algún lugar donde trabajen puros travestis y lo más probable es que te saquen la cresta por meterte en su entorno? si no lo has hecho, entonces limítate a dar tu opinión sobre lo que has vivido, no lo que te gustaría vivir. Por lo demás, si te interesa saber más de las putas podi ser una, con esa amargura en tu comentario me parece que tienes pasta loquilla! ;)
    Y lo último 300 lucas cobraba un travesti por un día completo, si hay gente que se las paga supongo que no es un precio tan alto como supones, además la gracia era rescatar el diálogo, no venderme. En todo caso, si eres tu quien me quiere contratar te hago rebaja, no te preocupes! ;)

    cami!

  5. Felipe :D dijo:

    o.O camila

    jaja sabes que cuando me entere como que me dio un susto tremendo como q me llego asi una sensacion de miedo escalofrio cuando me contaron y sin leerlo que habias hecho.
    Hoy dia no mas vengo a leerlo i puta que fuiste valiente xD
    Felicitaciones estoi orgulloso de tenerte como hermana , Te quiero :D

    Menos mal que on te paso nada malo , x eso me vino la preocupacion cuando me contaron , uff pero en fin lo Hiciste mui bien ;)

    y JOSEFA como que te taparon entera , entera tonta anda a ver si te atrevi hacer esto po
    Pura boca ;)
    i cobrales mil pesos i te vendes po joaja xD

    yaa xaoo hermanita saludos tkm !
    Felicidades.

    PD : QUE SUSTO :O xd

  6. maneki dijo:

    se nos anduvo enojando la doctora gonzo… buena historia, sólo le arreglaría algunas cositas a la redacción (ese es mi aporte de vieja culia). por lo demás, está impecable.

    pd. notable que seas capaz de mostrarle estas cosas a tu pequeño hermano, rockstar, ídola!

  7. maneki dijo:

    pd.2 la josefa tiene razón en que erís bien pelolais.

  8. Josefa dijo:

    Sí, sí, por cierto que tengo pasta, me da satisfacciones y más dinero que el periodismo.
    ;)

  9. Kmilittz dijo:

    Yo me entretuve mucho con tu articulo encontre que transmitiste super bien lo que sentiste en ese minuto… obviamente yo que soy ingeniero no me voy tan al detalle como Josefa, pero bueno esop

Cacarea acá

Powered by WP Hashcash

La Pollera News

Recibe La Pollera en tu correo anotándolo acá
  • AMIGOS










Autores

Maíz de selección

Sitio desarrollado por La Pollera Ediciones en base a un tema de Woo Themes