La nómina premundialera del Loco

13 Mayo 2010 por El Pollo

por Jerónimo Parada, Andrés Pérez y Sebastián Ruiz-Tagle

Era que no, la fiebre mundialera alcanzó a este pasquín que comienza su cobertura con el uno a uno de la nómina preliminar de Bielsa. En lo que sigue se desgrana y analiza al estilo de La Pollera una lista que acarrea el morbo de los siete que serán excluidos. Si el maestro Bielsa coincide o no con nuestros juicios, está por verse.

Claudio Bravo: Nadie pensó que aquel baile 0-5 ante Brasil que jubiló al cabecita de muela iba a significar el nacimiento del hoy en día Capitán el del ejército rojo. Su liderazgo sigue la escuela del Matador; sobrio y reservado, pero tiene agallas para dar su opinión. Su mesura y buen juicio debe ser lo que convenció al Maestro para otorgarle la jineta. Como arquero, da seguridad en todas las facetas del juego. No es brillante en ningún aspecto, pero es completísimo como pocos. Sudáfrica debiese ser su salto a un grande europeo.

Miguel Pinto: Era ficha indiscutible. Sin embargo la seguridad de que Miguelín estaría en el mundial se difuminó luego de que, al volver de una lesión, en el último súper clásico, se mandó un desastroso y dubitativo achique contra Miralles que terminó en el único gol del partido. Estuvo la pelota en el tejado respecto a que Criptonita pudiera ponerse a tono, pero en la Libertadores y contra la Católica logró afirmarse. Tiene pasta y dentro de los 23 va seguro, pero debe estar maquinando un atentado a Claudio Bravo, de lo contrario sus posibilidades de entrar a la cancha son ínfimas.

Luis Marín: Pocos le tuvieron fe. En Wanderers incluso se negaron a pagar un pase de cuatrocientas miserables lucas por contar con sus manoplas. El choro Marín llegó a la Unión y lució, en pocos partidos, unos reflejos gatunos, un coraje y osadía que ya se las quisiera el mismísimo Ulises. Ya está arriba del avión (por regla cada selección debe llevar tres arqueros), pero por más que eche males de ojo, torture muñecos vudú o le pida de rodillas al Pulento alguna oportunidad providencial, está más que difícil que llegue a sacarse el buzo en Sudáfrica. De todas formas debe estar riéndose a mandíbula batiente con el safari que se va a pegar.

Ponce: Todavía nadie entiende muy bien esa extraña maniobra de Ponce que lo vistió de cruzado. Sin duda hubiese sido mejor amarrar un contrato en Europa, porque con la franja azul en el pecho su desplante ha sido escuálido. Debe recuperar esa estampa que trasuntaba seguridad en la retaguardia. Aún así, por lo hecho en eliminatorias y por envergadura, Waldini es de los fijos en el vuelo de los 23.

Vidal: Es otro de los que en algún momento sufrió las consecuencias de la incontinencia verbal. Sus pendejadas fuera de la cancha eran preocupantes, pero el invierno constante de Leverkusen le sentó de maravilla: el negro maduró, mantuvo intactas sus extraordinarias condiciones naturales y mejoró en lo táctico. Celia Punk llegará en un momento óptimo de su desarrollo a la cita mundialista. Hoy por hoy Arturito se posiciona como uno de los que debería descollar al menos en los pastos de Nelspruit, Puerto Elizabeth y Pretoria. Ojalá que el negro lleve a su mami Johannesburgo.

Ismael Fuentes: El “chupallita” tuvo una eliminatoria aceptable y pasó por buenos momentos, pese a que su falta de concentración y criterio nos costaron goles en contra y una expulsión de primer tiempo contra Ecuador en Quito. Desde su llegada a Católica, su nivel bajó en caída libre, cometiendo errores indecentes y mostrando un mar de inseguridades que tienen a los Cruzados con los nervios destrozados. Nadie quiere ver uno de esos numeritos en Sudáfrica. Su presencia mundialera sólo se ve posible si espabila y en estos días se acuerda cómo jugar.

Pablo Contreras: Estandarte de la Generación Perdida de las Olimpiadas 2000, hoy tiene una última aunque incierta oportunidad para ir a un Mundial. Atrás quedaron los días de putas y discos electrónicas con Pinilla en Celta de España. Hoy su experiencia y firmeza en la zaga puede ser clave en un plantel demasiado joven.

Marco Estrada: Algo le pasa a Estrada en la U de Pelusso. Pasó de ser figura con Markarián y Basualdo a ni siquiera ir a la banca. El lío tiene cara de indisciplina. Parece que Popeye ha llegado a entrenar exudando copete y que en la concentraciones hay que amarrarlo. A pesar de la fama de curagüilla que ha cultivado y de que hace rato que no juega, Bielsa igual lo consideró. Manejando este dato, a saber: la positiva evaluación que tiene de él el cuerpo técnico de la roja; hemos de concluir que si Marquitos se pone las pilas en estos días, conocería el parque Kruger.

Gary Medel: Lo único acertado que hizo Basile como técnico de Boca fue llevar al pitbull, que respondió sobrado a las expectativas que se tenían de él transformándose en la única luz de un año negro para los xeneizes. Garito es un jugador de sangre indígena: incombustible en la marca y con pachorra para llegar al gol. En el mundial, manejando su ímpetu, debería ser figura. Seguramente en unos años más le recordemos alguna gracia (ojalá que no sea una expulsión por escupir al rival en la cara) en el Tshwane o en el Nelson Mandela Stadium.

Tello: Si bien es un jugador con una larga y respetable trayectoria en el fútbol europeo parece nunca haber convencido a nadie del todo. Chico Tello tendría que mandarse unas semanas de antología para revertir esas dudas eternas que carga y sobre todo, despercudirse de ese olor a muerto que se siente a kilómetros.

Chapita Fuenzalida: El clon de Owen Wilson es un jugador bipolar: transita desde el espacio de lo maradoniano al de la segunda división del fútbol cuate con inusitada rapidez; tal como pasó de ser puntaje nacional en la PAA a ser jugador de fútbol profesional. Hay que decir eso sí que chapita le pone wendy y es de los pocos que entienden a la primera las instrucciones del profe. Otro que está en la nebulosa.

Gonzalo Jara: Complicado es el escenario del leñador. Un jugador que no destaca pero por lo general cumple. Una lesión le quitó puntos de permanencia y vigencia que le pueden jugar en contra. Se va a tener que conformar con comprarse un plasma y con el safari virtual de la cultura entretenida.

Charles Aránguiz: Destaca por su regularidad. Es un volante moderno, con quite y llegada, pierna fuerte y depurada técnica. La Chinchilla cautivó al Loco con sus holísticas condiciones que lo convierten en un jugador versátil. Si quisiera, puede jugar hasta de 10, como lo hizo con éxito un par de veces en Cobreloa. Ya es un hecho que, para Bielsa, los dientes de leche son más una virtud que una limitación, son garantía de bríos y atrevimiento. Cuidado con el Príncipe, tiene un pie en el Lan Chile.

Roberto Cereceda: En las sucesivas nominaciones que hemos enfrentado desde que comenzó la era Bielsa, el Eléctrico ha figurado tupido y parejo. Lo anterior da luces acerca de la confianza que le tiene el loco a “Rober”, como gusta de llamarlo. Nadie puede discutir su chapa de regalón. Sin embargo la competencia se le viene compleja. En una línea de tres atrás Cerecinha da jugo, y de volante carrilero Beausejour y el Chapita le están acerruchando el piso. Con línea de cuatro atrás va fijo. Tiene posibilidades ciertas.

Manuel Iturra: “El griego” padeció la ira de Zeus hacia el final del 2009 y se lesionó. En los partidos que le habíamos visto antes de sufrir los designios del Olimpo estaba jugando un kilo, exhibiendo incluso dotes de creador que no le conocíamos. Le ha costado volver a ese nivel: sigue mostrando esos huevos gigantes que alimentarían a una tribu africana, pero anda errático en la salida. Para llegar a Sudáfrica le juegan a favor su polifuncionalidad y garra, mas la densidad de jugadores en su posición natural le resta opciones. Claroscuro se ve el futuro de Colocho.

Carlos Carmona: Nunca ha sido uno de los favoritos de la popular, y sin embargo “Screetch” se ha ganado un lugar indiscutido entre los mundialistas a base de huevo y buenas presentaciones en la roja. Pasa siempre desapercibido y no le gusta el reguetón ni el blondon. Además, no es fácil ser “5” en el esquema de Bielsa, y Carmona ha estado a la altura mostrando siempre despliegue físico y sobriedad en la salida. Polifuncional y aplicado, es una de las piezas claves para traerse de vuelta una presentación histórica desde el Mundial.

Mauricio Isla: “El huaso cósmico” debe emplear la neurona y media que posee en tratar de mantener la boca cerrada y hacer las cosas bien en la cancha. Su hocico de borracho de Buin casi lo margina, pero cumpliendo los requisitos antes mencionados podría ser un aporte por derecha. Mal que mal a Isla lo llaman “Il Tutto Terreno” por su despliegue en Udine. Es uno de los que probará el césped que el profe mandó a plantar en Nelspruit.

Pedro Morales: “Pokemon” ha hecho campaña en el sudeste europeo llegando incluso a ser bautizado como “Moralev”. A pesar de que siempre se la juega por la roja sin desentonar demasiado y de que se arregló un poco ese peinado indecente, nada parece ser suficiente para que pasee por Nelspruit.

Gonzalo Fierro: Tan enigmático como el “¿De dónde venimos?” resultan para la Marea Roja las convocatorias de Cagonzalo. Cuando pensábamos que no lo veríamos más en Pinto Durán, el Loco lo respaldó con llamados a amistosos y ahora incluyéndolo en los 30. Dueño de una personalidad en donde el miedo es protagonista, es altamente probable que lo veamos entre lágrimas salir de la concentración luego del anuncio de los 23 definitivos.

Rodrigo Millar: Al Chino siempre le falta la chaucha pa’l peso. Siempre en la quemada. No logra explotar, convencer de una vez por todas a la audiencia del soccer, periodistas y técnicos de sus condiciones. Por técnica y envergadura no se queda. Vamos a ver si esta vez el Payaso salta la última valla y se consagra con una pepita o un jugadón en el Nelson Mandela. Está difícil.

Jorge Valdivia: Existe una escasísima sepa de jugadores que es capaz de manipular el tiempo, jugadores metafísicos, aliados de Cronos. Entre estos extraterrestres podemos encontrar a Valderrama, Juan Román Riquelme y, el último de ellos, Jorge Valdivia. O Magico juega a contramano, con ritmo propio. Cuando el Jeque entra a la cancha todo comienza a moverse cual “Cascanueces”. El Tchaikovski Valdivia se concentra en componer su pieza, en descolocar a los espectadores con sus giros insospechados y al mismo tiempo complacerlos con la armónica y epifánica melodía de su juego. El Mago viaja para el deleite, para hacer la pega está el resto.

Matías Fernández: Este sí que es todo un caso. Indiscutible a Sudáfrica y probable “10” titular. Todos saben que Bielsa es como un padre para él, y la figura paterna o materna es un motor en su juego. A los 24 años tiene la emotividad de un quinceañero depresivo, lo que lo ha llevado a mostrar una campaña más que discreta en Sporting de Lisboa. En el Colo Colo 2006 era un jugador extraordinario y prometía convertirse en un grande a nivel mundial, pero desde que cayó en las manos del Pelle en Villarreal todo se fue al carajo. Sudáfrica es el momento perfecto para que el Mati demuestre que no estábamos viendo visiones hace algunos años.

Jean Beausejour: Palmatoria nos ha convencido a todos. El negro tiene ñeque y está pintado para el puesto de extremo izquierdo: técnica en velocidad y buen centro. Por lo que ha mostrado da la impresión de que tiene una butaca reservada. Tiene que tener cuidado con el Apartheid.

Fabián Orellana: El poeta es un jugador que está para grandes cosas. Se dio cuenta que esas cañuelas minúsculas podían alimentar a muchas personas y hacer felices a otras miles y se lo tomó en serio. Afortunadamente tenemos a una alternativa en ataque que cuando juega, igual que en el barrio, quiere vapulear al rival. El Robinho blanco es uno de los que podrían quedar inmortalizados en Sudáfrica. Esperemos que esos muslos que por poco superan los tobillos de Chupetini, vuelvan a contracturarse de emoción mientras corren tras una pelota de gol en pasto africano.

Héctor Mancilla: En una entrevista previa al mundial, tuvo el descaro de decir que sería el Goleador de Sudáfrica. Está bien tenerse fe, pero hay que mantener un mínimo de sentido común y cordura. Después, le lamió las botas al profe Bielsa diciendo que Piñera debería intervenir para que se quedase. Ni el saco de charro-goles que trae a cuestas ha despejado dudas sobre su discretísimo nivel, y sus desafortunadas declaraciones delatan inseguridad. Es muy posible que Junio sea un mes de psiquiatras y antidepresivos para “El hombre de acero”.

Jaime Valdés: El gran batatazo de la nómina de los 30. Hace meses se comentaba que el abstemio Pinigel y sus goles en Grosseto podrían llevarlo a la roja, y finalmente el golpe fue el Pajarito y su gran momento en Atalanta. Corre en desventaja por el hecho que una nómina tan importante sea su debut en la era Bielsa, por lo que tendrá que demostrar un nivel superlativo en estas semanas para tener alguna chance. Otro contra es su vieja fama de pechito frio, pero no debe ser algo que al profe le preocupe.

Alexis Sánchez: Sus últimas semanas en Udinese han sido increíbles. Cuando se le echaba de menos el gol en la previa al Mundial, comenzó a embocarla todas las fechas. Dijo que para él las playas de Tocopilla eran como Brasil, y se toma una Pilsen con los amigos de pichangas como si el tiempo no hubiese pasado. El Niño Maravilla tiene la alegría y la magia para ser un grande. Es el llamado a ser la figura del equipo, y él mejor que nadie sabe que si la rompe, su carrera se va a las nubes y su nombre queda en la Historia del fútbol chileno para siempre.

Mark González: Es de la pequeña pero invariable lista de los regalones. Pese a no convencer del todo, el chico Mark no sabe lo que es partir desde la banca un partido de la Roja. Cada vez que está en forma para jugar, el Loco lo pone de titular. Su velocidad vertiginosa debe ser el detalle que convence al profe. Lamentablemente, 3 de 4 centros al área son un una sandía de Paine, que el Chupete y Alexis deben transformar en oro como pueden. Recemos para que afine la zurda en Sudáfrica, y para que la pretemporada con Maura en Moscú haya servido como incentivo.

Humberto Suazo: Chupete es figura. Fuera de la cancha es entrañable, un bonachón, casi enternecedor. Adentro: una fiera, un rinoceronte en celo, que cuando quiere puede resolver con simpleza, con gestos sublimes. Alabado por la prensa internacional, se ha convertido en uno de los delanteros más temidos del certamen. Era que no. Paquirrín está a punto, todos alucinamos con la idea de ver sus índices presionar los tragos de su oreja, con la sonrisa ancha, verlo celebrar por enésima vez en Zululandia.

Esteban Paredes: Protagoniza la más reñida de las peleas por zarpar al continente curiche. Entre él y Mancilla se pelean viso a mecha el puesto de reemplazante de Suazo. El teñigol tiene ventaja por sus actuaciones con la Roja, pero aún no hay nada decidido. En los amistosos que quedan se va a decidir cuál de los dos va a tener que ver los leones por National Geografic.

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1 Comments For This Post

  1. tomasg dijo:

    jajajajaj me cagué de la risa, la zorra el artículo!!

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