Categoría | Lea, Literatura

Niebla de Miguel de Unamuno

31 Agosto 2008 por Nicolás Leyton

Ateo, pero profundamente religioso; desenfadado, pero sorpresivamente mesurado; un escritor de oficio, y Niebla es su obra cumbre. Una historia en la que “lo que pasa” es sencillo, aunque el buen manejo de recursos da como resultado una novela compleja y rupturista.

niebla.jpgMiguel de Unamuno pertenece a la Generación del 98, ese grupito de escritores que se caracterizó por retratar la crisis española de fines del siglo XIX. Las razones son varias, pero no vale la pena detenerse mucho ahí. El asunto es que su escritura se caracterizaba por el nihilismo, esa pesadez de espíritu que cargaba sobre toda Europa por esos años y que se ve reflejada en una escritura que revisa mucho la reflexión existencial.

Como muchos de los escritores de esa época, Unamuno incursionó en diferentes estilos como la poesía, el teatro, el ensayo y la novela. A esta última, el español le inventa una palabra para referirse: nivola. Ésta busca diferenciarse de la novela realista que por esos años estaba tan de moda, y no sólo en el nombre es donde encontramos las diferencias.

Niebla es una novela excepcional si se considera el momento de su producción. Son muchos los autores que han jugado con la realidad y la ficción, especialmente durante el siglo XX, sin embargo, Unamuno se podría considerar uno de los precursores de estos cruces. Tomando temas clásicos de la literatura: el amor, la muerte y el destino; esta novela publicada en 1914 es un hito de la literatura española. En ella vemos una amalgama de géneros, con mucha reflexión ensayística y textos poéticos de gran calidad.

La problemática del destino se trabaja de manera excelente, ya no son dioses, sino que el mismo autor toma parte de la novela y se relaciona con su personaje. Esta relación es el punto de partida para una reflexión acerca de la existencia del hombre, pero también de la existencia real de la ficción, incluso podemos aventurarnos con algunos guiños a las ideas orientales de la no-existencia.

También los personajes están muy bien desarrollados, aunque no son impredecibles como sucede en la literatura más “moderna”. Los personajes están muy bien delineados dentro del estilo en el que fueron pensados. Son personajes contenidos, con lineamientos claros de lo que pueden hacer o no, no nos sorprenden con lo inesperado, pero sí con el nivel de reflexión que existe en ellos.

Para darle un ganchito más: es la historia de amor de Augusto Pérez quien después de la muerte de su madre vive una vida muy monótona hasta que se enamora de Eugenia.

Súmele todo lo anterior, más el renombre de la novela, y confíe en que pasará un muy buen rato leyéndola.

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