Es cosa de leer el diario para ver que a los críticos nos les gustó nada de nada la segunda parte de Crepúsculo, Luna Nueva. O sea, para ser justos con lo que he leído en todas partes, la película le cargó a los tipos que saben. Pero quiero romper un poco con la mala onda y, contarles que pese a lo que han dicho, a mí me gustó harto. Tanto que estoy esperando a que se vacíen un poco las salas para ir de nuevo.
Ahora, mi opinión es bien parcializada. En primer lugar, me leí los cuatro libros de la serie como en una semana, fui a ver la primera película dos veces al cine, la bajé y luego la compré apenas salió en DVD. Lo extraño es que me considero una persona relativamente inteligente, por lo que todo el merchandising que le han hecho no debería ser el motivo de mi devoción. Pero algo hay.
Pese a lo anterior, hay que tener en cuenta que un fan puede ser el más crítico. Como fan de Harry Potter que también soy, reconozco que salí echando humos por las orejas después de ver las películas. Como me gustan los libros, busco una adaptación casi perfecta y, por qué no, actuaciones como la gente. Es por esto, que siento poder criticar en buena medida a Luna Nueva.
La película se basa en el dolor de un corazón roto, desde la perspectiva de la joven Bella (Kristen Stewart) que acaba de ser pateada por el vampiro Edward (Robert Pattinson). Ahora, hay que tener en cuenta que esto no es el típico break up adolescente, porque en el primer tomo de la saga, aprendemos que lo que tienen estos personajes va mucho más allá de lo humano. Se dan cuenta que no pueden vivir en un mundo donde no esté el otro, y es por eso mismo que Edward decide alejarse. Verán, según él, lo más peligroso para Bella es su naturaleza vampira, por lo que la deja para salvarla, aún si eso lo lleva a su propia destrucción.
Entonces hay poco Edward en la película. Lo que hay harto es Bella sufriendo y conociendo a un nuevo pretendiente, Jacob Black (Taylor Lautner), un indio que vive en la reserva cerca de su casa, que tiene más calugas que Míster T y Hulk Hogan combinados.
Lo que me gustó de la película. En primer lugar, el soundtrack. Cada canción es clave para la escena en la que la ponen, llevan el ritmo de la película y hacen que el público sienta lo que los actores a veces no logran.
En segundo lugar, los tres protagonistas hacen que una historia tan ridiculizable sea igual creíble y emocionante. El papel de Black está tan bien hecho que por un minuto cambié de equipos (de Team Edward a Team Jacob, claro), pero al final cuando vuelve Edward me arrepentí. Por último, la visión de la historia del director Chris Weitz es buenísima, mucho mejor que la que tenía la vieja que dirigió Crepúsculo, Catherine Hardwicke.
Lo que no me gustó. Bueno, no me gustó que Edward aparezca la nada misma, pero así es en el libro también así que no puedo alegar. Tampoco me gustaron las partes extremadamente cebolla, como una escena en particular que me hizo retorcer en el asiento de la pura vergüenza ajena. Basta decir que Bella aparecía vestida como Wendy de Peter Pan, y Edward se parecía a un Amish. Mal.
Pero en general no es tan terrible, si te leíste el libro y eres un romántico con aguante para las cursilerías, claro. Si vas por las peleas, los lobos y la sangre, mejor quedarse en la casa o ver 2012, porque con Luna Nueva te podrías aburrir.





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