Si bien han pasado ya casi 15 de su muerte, no cabe duda que la poesía de Juan Luis Martínez no está obsoleta, y los caminos que este visionario poeta abrió son territorios vastos en donde el lenguaje y la poesía se funden en lo lúdico, en el arte de descolocar al lector.
Nacido en Viña del Mar en 1942, vivió la mayor parte de su vida en la V Región, manteniéndose siempre al margen de la ‘vida intelectual chilena’. En su adolescencia abandona el colegio y se interna de lleno en la vida bohemia de Valparaíso, donde se rodea de escritores, músicos y otros personajes intelectuales que lo llevan a seguir sus estudios de manera autodidacta.
De su obra son pocos los materiales que nos dejó: “La Nueva Novela”, su primer libro editado en 1977, desechado años antes por la editorial Universitaria de Valparaíso, sin saber que se transformaría en uno de los libros fundamentales de la poesía chilena contemporánea.
Su otra publicación: “La Poesía Chilena” de 1978, consistía en un libro-objeto, que entre sus piezas más interesantes contenía la copia de los certificados de defunción de los ‘cuatro grandes’ de la poesía chilena: Mistral, Huidobro, de Rocka y Neruda. Ambos libros fueron editados por Ediciones Archivo. De forma póstuma se publicó a 10 años de su muerte los “Poemas del Otro” en el 2003.
Hablar de la poesía de Juan Luís Martínez es remitir a terrenos donde lo visual se mezcla con lo lingüístico para completar una nueva forma de expresión. La palabra y las imágenes logran constituirse como un bloque comunicativo muy fuerte y efectivo, a la vez que mantienen al lector en un constante estado de vacilación. Sin ir más lejos, en su libro “La Nueva Novela”, que de novela no tiene nada, Martínez logra descolocar al lector con un título que lo enfrenta al libro de otra manera.
Llama la atención que el humor presente en la poesía de “La Nueva Novela” sea confundido con nociones del pensamiento científico, apreciación desmentida por el mismo autor, quien defiende el humor de sus poemas alegando que una asociación a las ciencias sería restrictiva. Pero su cercanía con el lenguaje científico es evidente, el poeta recurre a temas como: el Espacio y el Tiempo, álgebra, psicología, geografía y la lógica. En este último tema encontramos desarrollado, a modo de silogismo el siguiente poema:
“Encuentre en qué estriba el vicio de
construcción del sgte. Silogismo:
Mortal era Sócrates.
Ahora bien, yo soy parisiense.
Luego, todos los pájaros cantan
Cuando usted “supone resuelto el problema”,
¿por qué continúa, pues, la demostración?
¿no sería mejor que se fuera a dormir?”
Leer este poema resulta sencillo, desconcertante, entretenido; y da pie, incluso, para que algunos científicos vieran en la poesía de Martínez un problematización profunda de la lógica, y no el juego poético que el autor buscaba.
Para leer a Juan Luís Martínez tenemos sus tres títulos ya mencionados anteriormente, los “Poemas del Otro” son lo más sencillos de conseguir, ya que fueron editados recientemente. De todas formas podemos acceder a material del poeta a través de Internet: Archivo Juan Luís Martínez.
Foto: Memoria chilena.
















