Categoría | Opinión

Más influencia que influenza

05 mayo 2009 por Ana Lilia Chávez Maturano

mascarillaMéxico Distrito Federal, 1 de mayo de 2009 - Hace más de una semana que se anunció estado de alerta por el virus de la influenza en la Ciudad de México y posteriormente en todo el país. Lo que comenzó como un “mañana no hay clases” se ha transformado en una “psicosis colectiva” como le han llamado algunos comunicadores.

La conmoción de los adultos el primer día de clase fue opacada por la inocente alegría infantil de no asistir a la escuela. Pero como todo lo que fácil llega, la felicidad se tornó en un profundo aburrimiento del que ni la televisión ni la Internet han logrado sacar a niños y jóvenes que casi ruegan por el regreso a clases, y como no, si todo lo que representa diversión se encuentra cerrado.

Pero los que realmente han sufrido con estas “vacaciones” son los padres de familia que entre el “¿quién me cuida a mi hijo?”, el “no nos vayamos a contagiar” y el “ya se me hizo tarde para el trabajo”, no encuentran un respiro.

Las calles desérticas sollozan la ruina de “chefs ambulantes” que han desaparecido del asfalto y restaurantes que tristemente anuncian “comida sólo para llevar”. Y ahí, justo donde hacían falta fuerzas sobre humanas para atravesar el río de peatones, hoy una o dos personas transitan con la sensación de ser dueños de la calle.

Los tapabocas son el último grito de la moda y como tal, su precio ha ido desde 2 pesos hasta donde la paranoia alcance, y miren que ha llegado hasta los 50 pesos.

Si que han cambiado las cosas por aquí, tanto que uno llega a tener la extraña sensación de encontrarse en otro lugar. Y si creen que exagero, basta con mencionarles que, extrañamente, pueden encontrarse asientos disponibles en las estaciones del metro, en las mismas que antes había que empujar con todas las fuerzas con tal de que la puerta del vagón no cerrara frente a ti o, peor aún, sobre ti.

La gente ha acatado todas las indicaciones de las autoridades a pesar de que éstas han dado datos tan alarmantes como confusos respecto a las víctimas mortales. Primero eran 20 muertos, luego 150 y ahora resulta que de los 358 casos que se han registrado tan sólo han fallecido 15 personas.

Tal vez es hora de tomar en cuenta alguno de los correos electrónicos que aseguran que esto de la influenza no es más que una estrategia de distracción, que todo es parte de un maquiavélico plan del gobierno, que hay un fin escondido del que nos enteraremos cuando ya sea demasiado tarde.

Por ahora sólo hay algo cierto: esta ciudad sí que ha cambiado.

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