El primer disco solista de Zappa, grabado con tecnología experimental y haciendo carne toda la personalidad de un músico enajenado, frenético y alucinante. Un disco de 1969, lleno de colores e imágenes que constituye “una película para tus oídos”.
Alrededor de 1950 arriba a Monterrey, California, a 150 kilómetros de San Francisco, una familia de origen siciliano. El motivo: su hijo Frank padecía de agudos episodios asmáticos que debía tratarse con frecuencia en clínicas especializadas. Cinco años más tarde, y por la misma razón, se mudarían a Lancaster, pequeña ciudad en el valle Antelope, en el desierto Mojave. Así, a causa de su enfermedad, Frank Zappa viviría una infancia nómade y desarraigada, un antecedente de la posterior alienación que plasmaría en su música interplanetaria.
Su padre era un químico siciliano que trabajaba en un centro de investigación de armas químicas para el ejército estadounidense. Su casa estaba repleta de mascarillas e implementos anti bacteriológicos. El joven Frank desarrolló entonces, además de su enajenación, una paranoia muy particular respecto de la industria militar secreta.
Las radios aledañas de Los Ángeles, los jingles televisivos, y algunos instrumentos desperdigados por su casa, sumado todo a una personalidad extravagante, producto de extraña historia, harían germinar su inclasificable genio musical y artístico en general.
Líder y precursor de la exquisita banda The Mothers of Invention, en la que participaron músicos de la talla de Jean Luc Ponty y Warren Cuccurullo, Zappa se paseó cómodamente por una interminable gama de estilos que van desde el jazz, el rock y hasta la música sinfónica. (Basta con decir que Pierre Boulez dirigió más de una de sus obras.)
Hot Rats es el primer disco solista de Zappa, después de la disolución de los Mothers, como se les conocería coloquialmente.
La placa experimenta con técnicas de grabación hasta entonces desconocidas. Mientras The Beatles -nada menos- grababan con tecnología de 8 pistas su álbum Abbey Road, Zappa lo hacía con 16 tracks. Bronces, guitarras y sintetizadores se complementan para dar a luz a una experiencia sonora alucinógena y frenética, que cuenta con 6 temas de los cuales 5 son instrumentales. Captain Beefheart, un excéntrico músico norteamericano tiene una aparición magistral en el segundo corte del disco Willie the Pimp.
Una producción de un colorido apabullante, repleto de timbres, imágenes y motivos que se repiten inesperadamente durante el transcurso del disco es la obra maestra que destacamos ésta semana. Como el mismo Zappa diría acerca de Hot Rats “una película para tus oídos“. Los dejamos con un par de sencillos para su deleite.
Peaches in Regalia
Willie the pimp




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Febrero 8th, 2010 at 9:25 pm
Por aquí hay una reseña sobre el mismo disco,
Saludos
http://discopatiaterminal.blogspot.com/2008/01/frank-zappa-hot-rats-1969.html