SE CACAREA ACÁ
04 Dec 2009

La historia de las franjas electorales: Plebiscito 1988

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franja1

La franja electoral, ese invitado de piedra en nuestras pantallas televisivas, se inventó para el plebiscito de 1988. Antes (mucho antes, antes al Golpe Militar) los avisos de campaña se daban en la radio, en algunos programas de televisión como “A Esta Hora Se Improvisa” donde desfilaban las figuras más emblemáticas de la política de entonces y en las concentraciones. En resumen, el Chile anterior a 1973 era un Chile político, muy metido en la onda ciudadana.

En 1980, Pinochet había prometido no repostularse para otro periodo de ocho años más en La Moneda, pero como ya se sabe, esa promesa quedó en nada. Por otro lado, a partir de 1985 la oposición a Pinochet presionó en las calles y en la opinión pública internacional para que los militares asuman los compromisos adoptados en la nueva Carta Fundamental, con la consideración de que adelantaran el Plebiscito, que originalmente estaba presupuestado para Noviembre o Diciembre de 1988.

Para hacer el proceso de manera más transparente sin generar las suspicacias de los otros procesos electorales, se abrieron los registros electorales, se dispuso la apertura de los partidos políticos (incluyendo los de oposición aunque ya para esas fechas varios ya se habían rearmado) y se dispuso de un periodo legal de campaña política. He ahí donde empieza la historia de la Franja Electoral.

El 5 de septiembre de 1988, a las 11 de la noche, aparecieron los primeros espacios de propaganda electoral en la televisión (en cadena nacional, por cierto). Tanto el bando del “Sí” como del “No” tuvieron 15 minutos para convencer a la ciudadanía sobre las ventajas y/o desventajas de tener a Pinochet hasta 1997, que en el fondo de eso se trataba el Plebiscito.

“SÍ” A LA CAMPAÑA DEL TERROR

La propaganda del Sí  tuvo dos etapas. La primera, que resultó de hecho en las propagandas de 1978 y 1980, giró entorno a una posible sensación de caos que produciría una derrota del Gobierno Militar y un retorno al poder de los “marxistas”, ayudado con los argumentos del crecimiento económico experimentado por la Dictadura a finales de los setenta.

“Un país ganador” fue el eslogan ocupado por el “Sí”, en donde como nunca en todo el periodo de Dictadura se mostró a un Augusto Pinochet abierto a la democracia, relajado y hasta simpaticón.

Pero la tónica de la campaña oficialista fue el recordarle a la gente que existía un camino para continuar en la senda de la estabilidad política y económica: “Sí, usted decide. Seguimos adelante o volvemos a la UP”. O sea, los genios del comando no eran brillantes publicistas; apelaban al miedo en vez de la retórica del convencimiento.

Cuando la gente del “Sí” miró la chispeante campaña del No, agregaron algunos elementos cómicos a la campaña, aunque en todo caso, se fueron bien pegaditos a la copia; jingles fomes, recreaciones fomes y simplonas de por qué decir Sí, e inclusive buscaron apoyo en figuras de la televisión, como una declaración de Katherine Salosny que quedó grabada para la historia. Veinte años después, su apoyo a Pinochet derrocha un arrepentimiento evidente:

“Hay cosas que siento que son tan dolorosas que me cuesta hablar más de ellas. Sólo están en mi conciencia. Punto”.

“LA ALEGRIA YA VIENE”

En la otra vereda, el comando del “No” no quería entrar en el juego de las descalificaciones de la propaganda rival. Los publicistas y expertos en comunicación de la “Concertación de Partidos por el No” deseaban algo radicalmente distinto, llevando un mensaje que apelaba a la esperanza que producía retornar a la democracia.

“Sin odio. Sin violencia. Sin miedo. No más. Vote No”, rezaba la frase de uno de los spots que la producción audiovisual del comando y que expresaba el espíritu positivo de la propuesta de la oposición al régimen de Pinochet.

Artistas, actores y dirigentes políticos de centroizquierda participaron activamente en la campaña, ya sea cantando o entregando algún testimonio, como por ejemplo el de la madre de Carlos Cazsely, la cual fue capturada por los agentes de seguridad de la dictadura y entregó su testimonio a la campaña, o Florcita Motuda cantando “Nadie lo quiere ver” frente al Palacio de la Moneda.

Lo que sin duda quedó  en la retina de muchos de los que vieron la franja del No fue su pegajosa canción “Chile, la alegría ya viene”, creación original de Jaime De Aguirre. En el fondo, la canción habla de renacer social y político y el concepto de “alegría” se refiere a la democracia, escenario inminente de suscitarse un triunfo del “No”.

La delicada situación económica que vivía el país, el alto desempleo, la mala distribución de la riqueza y la franja electoral fueron decisivas en el triunfo del “No” sobre el “Sí” (55,99% contra un 44,01%), pero por sobre todo, abrió el camino para futuras franjas electorales, como la que vendría un año después, para las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1989.

Para sintetizar: el plebiscito de 1988 según  “Tv o no Tv”:

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