por Andrés Pérez y Jerónimo Parada

Como es y debe ser, La Pollera comienza su serie de pantallazos de franjas electorales con el fenómeno del momento. Entre puras ropas usadas, MEO asoma como una moda nueva, el que viene a decirnos las cosas de frente y a cambiar este país. ¿Hacia dónde?
Marco Enríquez-Ominami inicia su franja agradeciendo a los trabajadores de Chile. En un estilo de buen documental gringo acerca del calentamiento global, reafirma sus conceptos acerca de las injusticias y desigualdades apoyado en gráficos y animaciones con los que interactúa, que pretenden poder hacer entender hasta a un cabro chico lo que es una distribución desigual. Se logra, es comprable.
Con una cancioncilla linda, como canción de Cachureos, Marco hace a cada uno de los rostros del comienzo, su espejo. Tú, reflejo, tú, joven que atracas con tu polola en la casa, usted, señor minero del carbón y, por supuesto, usted, señora dueña de casa. Marco por tííííííííí, comienza a resonar en la cabeza de los nunca bien ponderados admiradores de la novedad y el cambio. Es tan pegote el jingle que luego de escucharlo, sigue emitiendo sonidos en el cerebro. Nos guste o no el ritmo a lo Kudai, es inevitable su eco en cotidianidades tan diversas como hacer un trámite en el banco o estar echando la cagada.
Meo abre su primera franja con un abrazo, el abrazo de un vendedor de seguros que hace propio el trabajo ajeno. De manera sobrevendida entrega la empatía de quien conoce las locaciones de los trabajadores sólo como eso: locaciones de trabajo. Dicho sea de paso, mal de todos los candidatos actuales.
Uno de los aciertos máximos de MEO son los gags en donde aparece el médico con el logo de DHARMA en su uniforme -guiño pop a “Lost” para el joven votante-, donde logra llevar a cabo una ingeniosa jugarreta en la que se ficcionizan sus atributos a través de absurdas pruebas en donde la intención máxima es transmitir liviandad y sentido del humor, con un implícito posicionamiento de atributos. Logradísimo.
Entrelazando de modo exquisito un juego entre la sensibilidad del dolor -primer capítulo, prueba de la cachetada- y la del amor que se le puede tener a los niños, Marco abre su espacio a lo“buenos días a todos” apelando a lo normal y aburrido de la familia en donde lo más interesante puede llegar a ser las supuestas disfuncionalidades de gente buena y trabajadora, gente de familias maravillosas, no tan rubias como su mujer, pero gente fabulosa, el amigo chileno. Sorprendente resulta ver enel año 2009 por primera vez en una franja un guiño a la familia disfuncional, esa realidad en la que muchos nos criamos y que es legitimada por primera vez por la politiquería.
Todos apelan a lo mismo, pero Marco al interior de la pobreza del chileno promedio puede aspirar a una mayor captación de indecisos por “identificación cultural”. Es decir, la franja del Frei aparece como “fome, no genera empatía. Meo, haciendo muy poco, puede conquistar el voto del “huevón progre” (se equivocan en Tolerancia Cero, quizás sí es relevante la franja). ¿Para cuánto le dará? ¿Qué va a determinar la incertidumbre de esta elección? Fácil: nosotros, chilenos huevones caminando hacia las urnas.
Blanco en los primeros días de ataques explícitos tanto desde la candidatura de Arrate como de Frei, reemplazando a Piñera en el rol del más castigado por sus rivales, la franja de Marco olvida a sus adversarios y centra sus esfuerzos en dirigirse hacia el voto esquivo, hacia lo que la CEP le ha indicado que podría hacer que después de tanto engordar, termine por morir flaco: adultos mayores y campesinos. En bloques enteros dedicados a ambos segmentos, Marco busca penetrar en el público más esquivo, aquel que no cree que este mozuelo rabioso de terno negro, sea capaz de hacer algo más que los vejetes. MEO quiere convencer con su franja que no es verdad eso de “más vale malo conocido, que bueno por conocer”.
La de MEO es la más creativa y atractiva desde una perspectiva audiovisual. Contribuye a reforzar y potenciar las virtudes que han caracterizado su candidatura: el vértigo (notable la escena en la que mientras corre, pide mas energía), la innovación (los test) y el representar un segmento valórico que demanda con fuerza su reconocimiento en el Chile del bicentenario y que va mas alla de los temas bandera de la pildora del dia despues o el aborto (escena de la Karen defendiendo con orgullo la familia atipica). En terminos de contenido, este ultimo punto es el mas fuerte. La franja, al contrario de Piñera, no hace mucho por resolver aprensiones que se puedan tener frente a la candidatura. Se sigue viendo a un MEO solo, sin un equipo que sustente una agenda programatica que de por si se presenta bastante dispersa. Sin embargo, tiene la gracia que lo hace ver como una virtud: chao a los apernados, es el mensaje.
Lo más importante: Karen se ve entera rica.




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Noviembre 20th, 2009 at 6:32 pm
Ese gueón es un jil. Está bien que vaya en contra de los partidos, y su discurso en general tiene muchas cosas positivas, es decir, que le pueden hacer bien a la política nacional, pero él, MEO, es un payaso insoportable, uno de esos jiles que busca fama y poder desesperadamente, que no contempla, no para un segundo a cachar de qué se trata toda la gueá.
Noviembre 22nd, 2009 at 8:43 am
te enamoraste poco seh…
Noviembre 25th, 2009 at 8:46 pm
marco por tiiiii
Noviembre 27th, 2009 at 6:22 am
MARCO PRESIDENTE 2010-2014
Diciembre 7th, 2009 at 9:39 am
El texto, me parece, peca de militancia. Está bien que Marco, en un rol que le cayó como del cielo, esté cuestionando un poco el dualismo del binominal. Ahora eso no alcanza a mermar el profundo desencuentro que tengo con su risita petulante, su frívola vanidad y su arribismo aristocratizante.
Diciembre 9th, 2009 at 11:52 am
Creo que para hacerle propaganda al candidato de la IZQUIERDA/DERECHA, basta con los medios de comunicación de la derecha, para que ahora continúes tú. Si existe un candidato inconsecuente y aprovechador…ese es MEO-
Diciembre 9th, 2009 at 1:28 pm
Como uno de los autores, quiero aclarar que esta es una crítica DE LA FRANJA en cuanto a estética y posicionamiento de contenidos, no política. La mala costumbre de ver propaganda en todos lados nos tiene algo alterados…