Desde el mismo epígrafe al comienzo de la novela (“Desde ahora, en cada alegría exuberante, se oirá un trasfondo de terror“, Nieztche en El origen de la tragedia) se nos anuncia los dos grandes tópicos que van a revolotear la lectura de esta obra. Por un lado está la idea de la memoria recuperada, de volver a vivir lleno de recuerdos bajo la piel, los cuales queramos o no tenerlos, allí se alojarán por siempre. Por otro lado, está el tema de la tragedia como representación teatral.
En una entrevista para la Revista Ercilla el 2005, Franz declaró las siguientes palabras para explicar el contexto de su novela (una fiesta nortina como La Tirana): “La tragedia nace en las fiestas de Dionisio, en la antigua Grecia. El carnaval siempre ha estado asociado a la tragedia, o a la representación dramática de las cosas que nos duelen. Otra respuesta es que me atraía mucho esta fiesta abigarrada, con seres enmascarados, porque era un estupendo escenario para una novela policial“.
Vamos a la novela misma. La protagonista, muy bien escogida, es Laura, cuya profesión de toda la vida ha sido ser jueza, pero hoy es profesora en filosofía en Alemania. Su hija a la edad de 19 años decide volver a Chile, a la patria de su madre, e investigar las cosas que ella nunca le contó sobre su pasado. Esa hija logra que Laura quiera remover los escombros sobre sus memorias y la hace regresar a Chile, al mismo pueblo donde fue jueza en el golpe militar, donde todas sus convicciones y herramientas para luchar contra el mundo fueron obstruídas por este nuevo orden que impusieron los militares. La justicia ya no servía.
El relato transcurre en dos narraciones paralelas. Una es una carta que Laura está escribiendo para su hija, intentando explicarle el pasado, contárselo, y responderle a la crucial pregunta que atraviesa todo el relato: “¿Dónde estabas tú, mamá, cuando todas esas cosas horribles ocurrieron en tu ciudad?”. La otra historia cuenta el regreso de Laura a Chile a encarar los demonios de su pasado, y todo en medio del festejo de este gran carnaval, donde la gente realmente se ve como diablillos.















