
En el debate de 70 minutos que se dio en el Factor Guiller, hay cosas que sorprenden y cosas que no. Que el horario para hablar de cultura sea a las 12 de la noche, es casi un habitué en la TV nacional, por lo que pareciera ser normal asumir que los únicos que sintonizamos la estación Nacional para ver el programa de Guillier somos actores, creadores, artistas o sonámbulos.
Sin duda, otra de las cosas que no sorprenden, es que sean los actores los que se expongan en televisión abierta para defender, apoyar o consignar las visiones de sus respectivos candidatos. El actor persigue la luz, el actor es un personaje público, cercano, atractivo, creíble, paradójicamente verdadero. El actor es en esencia un revolucionario.
Pero no puedo dejar de preguntarme por qué son siempre ellos quienes están a la cabeza de la oratoria pública, poniéndole cara y farándula a la discusión político – cultural. ¿Qué pasa con los otros sectores? ¿Por qué no hay un representante del mundo de la música que, por ejemplo, expusiera la problemática sobre la nueva ley de propiedad intelectual? ¿Qué pasa con los literatos que han hecho patria en distintos lugares del mundo? ¿No es Chile acaso el país de poetas? ¿Dónde están los exponentes del mundo de la danza y el debate sobre el teatro municipal?
Vamos por parte:
1. El mundo cultural nunca tendrá respuestas en un país que no tiene preguntas.
La relación entre Teatro y Política redujo el debate ostensiblemente a las ansias del animador por hacer que Tito Noguera y Alfredo Castro se refirieran a sus anécdotas en la dictadura militar. La pregunta sobre si les atrae la política es evidente, todos están participando de un debate ad portas a las elecciones presidenciales de diciembre. Por último, si han representado o no a personajes políticos es tan irrelevante cómo preguntarles ¿Por qué es importante para los candidatos contar con el apoyo de figuras públicas?
2. La forma pero no el contenido.
Me gustaría que alguien le hubiese preguntado a Pesutic qué entiende por “sistema neoliberal” o si efectivamente sabe cómo sacar plata de la reforma tributaria para financiar la cultura. A Cruz Coke pidámosle que se lea las bases del FONDART en todas las líneas y no sólo en la línea Bicentenario. Todas las líneas del FONDART están divididas por trayectoria, incluyendo la de creación literaria. Si bien este criterio no es decisivo al momento de seleccionar proyectos es parte de los antecedentes con los que los evaluadores cuentan.
Alfredo Castro podría haber indagado más sobre a qué se refiere con el término de “Cultura Popular”. No queda claro en qué sentido usa el término o si las personas que preguntaban sólo se referían al oficio de cantante de micro. Cuando apela a que el trabajo de la creación artística debe retribuir, me gustaría que indagara también en torno a qué es lo que quiere decir específicamente, porque suena como si los artistas tuviésemos que trabajar gratis. Volvemos al termino mal entendido: RETRIBUCIÓN CULTURAL, NO ES SÓLO HACER FUNCIONES GRATIS PARA EL “PUEBLO”.
Al señor Noguera, que habló de lo que a mi juicio es lo más valioso, la educación artística, le pregunto: ¿Se arregla la cosa con más horas de taller de teatro en los colegios y más plata para pagarle a los actores? ¿Quiénes son los formadores? ¿Se ha abierto realmente un debate en torno a pedagogía y arte? ¿Cuál es el fin de la educación artística: el arte por sí mismo, o el valor agregado para otras asignaturas de la malla curricular? ¿Cuál es el sistema de evaluación y cómo se inserta en el currículum?
3. El debate sobre los centros culturales.
Lejos el tema más interesante de la conversación, sobre todo considerando que tres de ellos son “gestores” de teatros y centros de formación actoral. Qué se hará con los 65 centros culturales de la presidenta Michelle Bachelet es francamente un misterio a estas alturas del partido. Para qué hablar del Nuevo Centro Cultural Gabriela Mistral. Si bien es cierto que se debe pensar en nuevos financiamientos, que hay que capacitar gestores, y que hay que reformular la ley de donaciones, esto no es nada que no supiéramos antes de hoy. La gran pregunta final siempre puede ser resumida en que no es el “qué”, es el “cómo”…
Ahora estimado pollolector, a grandes rasgos, dígame si hay algo de esto que ud. no supiera o intuyera antes de este debate:
1. Piñera quiere impulsar el apoyo de la empresa privada.
2. MEO quiere dar más espacio para la gente joven.
3. Frei continuará con el legado de la concertación.
4. Arrate se la jugará por la cultura “popular”.
Para concluir, no puedo dejar de recalcar tres aspectos. Hablar de cultura NO ES LO MISMO que hablar de política cultural. Ser actor NO ES LO MISMO que saber de políticas culturales. A mi juicio, y tras la formación del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, el gobierno de este país que más ha hecho por nuestra actual institucionalidad cultural es de Ricardo Lagos. Todo lo que ha seguido después sólo ha significado ir perfeccionando un modelo, poniendo diferentes acentos y tratar de aumentar recursos de donde ya no los hay.
Para terminar, tengamos en cuenta que nuestro “Ministerio” de cultura no es un ministerio, es un Consejo. Tengamos en cuenta que el presidente del consejo es elegido por el Presidente de la República, pero la verdad es que es lo suficientemente autónomo para tener una cierta continuidad a pesar de quién sea el que se siente en el sillón presidencial el próximo 2010.
















