Antología de Cachureos

11 Agosto 2009 por Andrés Pérez

Me avergüenza profundamente, pero a la vez me trae los recuerdos más remotos y gratos de mi infancia: mi primera adquisición musical fue un caset de Cachureos que mi madre me regaló para el verano de 1990. Y si bien reconozco que no son precisamente los sonidos con los que me hago acompañar en mi diario vivir, es entrete darles una vuelta después de tanto tiempo, y bien merece su legado kitsch, una columna para nuestros queridos pollos.

cachureosDebo aclarar que nunca fui fan del programa Cachureos, en sí mismo. Ni en mi más prematura infancia, cuando los colores y un par de personajes estrambóticos seducen a cualquier niño aburrido, me parecieron un buen panorama los estridentes gritos de Marcelo y su legión de monigotes raros. Rescato solamente al Señor Lápiz y su clásica performance en donde convertía cualquier rayón en un dibujo la raja. El resto, maní.

Sin embargo, la música del programa sí me gustaba. Empezando por la canción principal, cuya letra es parte de la cultura pop de toda una generación: “Nos subimos a un cohete / nos bajamos de un avión / y somos exploradores / dentro de un computador”. Como ven, ninguna lumbrera de letra, pero con un ritmo pegajoso imposible de no memorizar que se grabó en el mate de muchos para siempre.

Pero no era esa la única que pegó con todo, y de hecho varios hits del programa sonaban hasta en la radio y trascendían al público infantil. “A mover el pollo” con la esperpéntica voz de Epidemia, hasta en fiestas llegó a sonar, y debo agregar además que aún me llama la atención las insinuaciones eróticas de su letra, considerando que era parte de un set de canciones infantiles: “Estábamos conversando mi vecina y yo / Y el pollo se cocinaba en el asador / Como ella estaba ocupada / Haciendo yo no sé qué / Me pidió que la ayudara / Y me dijo “Oiga usted” / Muévame el pollo por favor” Juzgue usted mismo.

“Yo soy Juanito” era de corte más dramático, incluso medio social, y fue otra de las que la rompió. “A veces no teníamos na pa’ comer / A veces un pedazo de carne de anteayer / También nos conformábamos hasta con el olor / De un paquetito de maní”. Sin dudas, conmovedor, por lo que no resulta raro que el Gato Juanito, pese a su voz chillona que resulta insoportable de escuchar por mucho rato, se convirtió en otro de los personajes íconos más queridos y recordados.

Cómo no mencionar también el hitazo bailable “Congelao”, que fue otra de las que tuvo un éxito arrollador incluso más allá del programa mismo. Las interactivas dinámicas que proponía su letra y esa innegable influencia rocanrolera en sus ritmos, la convierten en una de mis favoritas aún el día de hoy, aunque trato de evitar recordar la imagen de Marcelo bailándola porque me mata la belleza del los recuerdos.

Algo más contemporánea y la última de la que tengo recuerdo haya tenido un real éxito, fue “La mosca”, que pese a que sí me parecía entretenida en aquel entonces, era la que menos tiempo me entusiasmó, principalmente porque su contagioso ritmo y melodías eran arruinados por ese personaje raro y poco carismático que crearon para la canción, una mosca gigante que acompañaba la música con un pasito que consistía en saltitos cortos con una pierna y con la otra, que dejaban bastante que desear si su intención era que los niños en la casa lo repitiéramos.

Omitiremos la canción de Chanchoman, porque definitivamente es el personaje más decadente no sólo del programa, sino quizás de la historia de la televisión chilena. Aún así, su indecencia era tal que llamaba la atención de los niños y se ganó por derecho propio su popularidad a costa de corretear incansablemente episodio tras episodio haciéndolas del “villano” entre los personajes, sucediendo en su rol al ya desgastado Tiburón come-niños-perdedores de los concursos.

Es así como se configura un set de canciones que sedujeron incluso a niños como yo, que no me gustaba el resto de lo que pasaba en el programa. Y hay que reconocerlo: los temas, trascendieron por constar de un trabajo de composición dotado del talento natural que se requiere para hacer música que le guste a los niños. Una banda sonora del recuerdo que nos hace recordar las dos últimas décadas del siglo pasado, y que fue para muchos lo que, por ejemplo, “31 minutos” será para los adultos en que se convertirán los niños que vivieron su boom. El sonido de tiempos más felices.

Empolla este artículo:
  • Print
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • email
  • Meneame
  • PDF
  • Tumblr
  • Twitter

Artículos relacionados

7 Comments For This Post

  1. julieta dijo:

    uy qué decepción. Cachureos es lo peor que pudo pasarle a una niña con angustia existencial como yo. Cada domingo mi insistencia en la búsqueda de algo inexistente en la televisión, quizás la inmensa falta que dejaba terry granchester (candy) en mi cotidianeidad, me hacía cambiar canales desesperadamente buscando algo que apagara mi sed de más. Los musicales de Michael Jackson y algunos otros video clips de los ochenta me dejaban atónita, pero cachureos era como el olor de carlos valdovinos lo es al viaje por la línea 5. Para los que no bajan de baquedano ni se desvían hacia vicente valdés, aclaro: carlos valdovinos es la estación que pasa por el zanjón de la aguada, de donde emanan nuestros más tóxicos y morbosos olores reales. Cachureos y los lápices de espuma, el asqueroso tío marcelo, con su boca seca lista para la empanada dominguera, los niños histéricos endemoniados gritando y coreando esas canciones indigestas, todo eso me pareció siempre un asco, una basura de entretención, perdón, pero ser fanático de cachureos y homenajear la canción de la mosca, la canción de entrada, todo eso me produjo fobias peores que las que me hizo tener el muñeco chuky. Creo que podría establecerse una seguidilla de instancias que seguro tuvieron los “niños cachureos”: cachureos, scout, eje, comando de lavín, comando de piñera.

  2. julieta dijo:

    perdón para los fanáticos…..es algo absolutamente personal………y hago mi confesión: me fascinó pipiripao, aunque la canción de entrada nunca pude entenderla: “invita a tus papás, hermanos y abuelitos, y llama a tus vecinos y también a tus amigos..” o algo así….¿cómo llamar a alguien a esa hora? para alguien criado en un colegio semi pinochetista con un sentido del orden y la responsabilidad era casi un deber cumplir con lo que pedía la canción…qué estupidez. Pero lo confieso. Me gustaba pipiripao y los festival de robot, y judo boy, princesa maco, candy, losbarbapapá, esos muñecos viajeros siderales, evolution revolution, etc….etc….y cada noche vi incanzable el inspector gadget y todos los capítulos y me la gocé perdiendome quizás días escenciales de mi infancia…..pero fui feliz evadiéndome así…….pero cachureos…………..cachureos!!!!!!!!!! no………podía aspirarse a más!

  3. Andrés Pérez dijo:

    Comparto su desagrado por el show banana, y de hecho la columna parte haciendo esa salvedad. Es el soundtrack lo que intenté rescatar, como pieza arqueológica. Respecto de la supuesta via hacia los comandos de lavín y piñera, scout y eje, semejantes repugnancias, poco tienen que ver con lo que a uno le llamaba la atención de niño. En ese caso, los monitos japoneses no serían precisamente ejemplo de elegancia. Los resultados estan a la vista al otro lado del globo.

    Saludos

  4. julieta dijo:

    Totalmente de acuerdo con ud., los monitos japoneses no son nada de elegantes, su morbosidad emocional es impresionante, aunque disminuye si se sitúa como una más de las consecuencias y traumas de las bombas que lanzó Estados Unidos (o truman mejor dicho). Claro, por lo menos cachureos era chileno, pero reconozca que el espectáculo que hacían era realmente deprimente. Haré un mea culpa, y es que a la gran mayoría de las niñas que vieron Candy y se dejaron influenciar por las historias cebollentísimas tuvieron también una serie de etapas amorosas sucesivas cuya base psicoanalítica era el personaje de Terry -las más roqueras y soñadoras- y de Anthony -las más realistas y masoquistas, que muchas veces terminaron en el otro bando-. Perdone ud. la manera de referirme a cachureos, pero hasta su propio nombre representa lo que fue: un cachureo de la memoria, algo que no dejó nada más que un soundtrack cuyo único valor quizás, es activar ciertos recuerdos de infancia que nada tienen que ver con el programa en sí.

  5. Andrés Pérez dijo:

    Ahora si de aceurdo. El show de Cachureos en sí, repito, y concuerdo con tu apreciación, es decadente. Hay cosas que vistas a la distancia hieden, pero que activan memorias interesanets. Saludos.

  6. c dijo:

    Par de hijos de puta amargados no valio la pena seguir leyendolos, cachureos era genial, eran unos pendejos de mierda

  7. MATIASS dijo:

    OLA–SOI MATIAS..20 AÑOS..D ARGENTINA..
    LA VDD Q CACHUREOS ES PARTE D MI VIDA..NO SE SI ERA LO MEJOR O NO..PERO ME HACIA FELIZ..II ESO ME BASTA..
    II KIZAS MUCHOS LES PARECERA TONTO..LO Q SEA…PERO PROGRAMOS COMO ESOS NUNCA MAS…
    II BASTA CON LOS EJEMPLOS D LOS PROGRAMAS INFANTILES D AHORA…
    Q LASTIMA…
    EN FIN..CACHUREOS…GUSTE A NO…ES PARTE D MI VIDA…II AUN CON 20 AÑOS AVECES NOS JUNTAMOS CON AMIGOS A JODER…II ESCUCHAMOS..POR Q NOS TREER LINDOS RECUERDOS….RECUERDO Q JAMAS NADIE PODRA BORRAR…
    DESDE EL HECHO D CON KLIEN LOS VEIA..YO LO MIRABA CON MI ABUELO.. Q AHORA NO ESTA CONMIGO..ESTA ENB EL CIELO…I ISINCERAMENTE CADA VEZ Q ME ACUERDO..ME HACE TAN FELIZ..POR Q ESE MOMENTO Q ERA FERMOSO PARA MI AUN LO TENGO PRESENTO..
    GRACIAS….
    Q DIOS LOS BENDIGAS.,..
    LES RECOMIENDO EL TEMA LO Q NO PUDIMOS HACER D CACHUREOS…ESCCUCHENLON II PIENSEN UN POCO ;)

Cacarea acá

Powered by WP Hashcash

La Pollera News

Recibe La Pollera en tu correo anotándolo acá

Maíz de selección